Hacer una excursión o un viaje es una forma de Educación No Formal. Además de las vivencias que se van a vivir durante el trayecto o la estancia, viajar aporta nuevas perspectivas del mundo y la vida, de abre las puertas a nuevos lugares y situaciones, y nos aporta una visión más completa de la sociedad.
Muchos colegios ofertan excursiones y viajes a sus alumnos, normalmente a un sitio concreto, como una granja escuela, a la nieve, o a un determinado pueblo o ciudad. El objetivo es hacer una actividad que rompa con la monotonía de las clases y conocer lugares nuevos. Normalmente las excursiones tienen un fín educativo, pero se transmite vivencialmente, y por eso su valor es mayor. Es diferente a cualquier clase normal. También están los viajes del colegio de ocio (por ejemplo, ir a esquiar). El objetivo de estos viajes es simplemente vivir la experiencia que suponen, y que los niños se relacionen con los compañeros y profesores de una manera diferente a como lo hacen en el colegio o instituto.
Por otro lado están los viajes que se hacen fuera del ámbito escolar, con los padres o con alguna organización de actividades para jóvenes, o en el caso de los adultos, por su propia cuenta. Estos viajes, al igual que los anteriores, pueden ser con fines culturales o educativos, o de ocio, o también viajes que combinen cultura y ocio.
En definitiva, un viaje aporta las vivencias del mismo y el conocer y conectar con nuevos lugares, nuevas personas, y nuevas formas de ver el mundo y la sociedad, lo cuál amplia la visión que tenemos de lo que nos rodea, y en definitiva, contribuye notablemente a nuestra educación.
Viajar es educarse...
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